jueves, 20 de febrero de 2014

FILOSOFÍA 11°: RESUMEN Y ACTIVIDAD SEMANA 6

ACTIVIDAD:
1. INDIVIDUAL: RESUMA LOS TEMAS CON LAS IDEAS MÁS IMPORTANTES (EN SU LIBRETA).
2. GRUPAL (5 INTEGRANTES MÁXIMO)
*ELABOREN UNA TABLA, EN PAPEL PERIÓDICO, DONDE COMPAREN LAS TRES DOCTRINAS FILOSÓFICAS (DEFINICIÓN, SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS).
* RESPONDAN EN UN TRABAJO ESCRITO (CARTA) LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
a. ¿QUÉ ENTIENDEN POR ILUSTRACIÓN?
b. ¿CUÁLES SON LOS ASPECTOS MÁS IMPORTANTES DEL CRITICISMO?
c. ¿QUÉ ES EL IDEALISMO?

DEFINICIÓN De la doctrina
Filosófico
Semejanza
Diferencias
La ilustración




El Criticismo




El Idealismo




 EL IDEALISMO
La noción de idealismo posee dos grandes acepciones. Por un lado, se emplea para describir la posibilidad de la inteligencia para idealizar. Por otra parte, el idealismo se presenta como un sistema de carácter filosófico que concibe las ideas como el principio del ser y del conocer. El idealismo de perfil filosófico, por lo tanto, sostiene que la realidad que se halla fuera de la propia mente no es comprensible en sí misma, ya que el objeto del conocimiento del hombre siempre es construido a partir de la acción cognoscitiva. Puede decirse entonces que el idealismo se opone al materialismo, una doctrina que asegura que la única realidad es la materia. Los idealistas subjetivos creen que la entidad en sí es incognoscible, pero la reflexión brinda la posibilidad de acercarse al conocimiento. Para los idealistas objetivos, en cambio, el único objeto que puede conocerse es aquel que existe en el pensamiento del individuo.

Es posible distinguir, de acuerdo al idealismo, entre el fenómeno (el objeto que puede conocerse de acuerdo a la percepción de los sentidos) y el noúmeno (es decir, los objetos en sí mismos, con sus propias características naturales). La realidad está conformada por el contenido de la conciencia del hombre: o sea, por lo que percibimos y no por lo que realmente es.

El gran desarrollo moderno del idealismo es el que corresponde al llamado «idealismo alemán», que tiene sus inicios a finales del s. XVIII. Se habla de un manifiesto programático del idealismo, que se escribió hacia 1795, publicado en 1917, por Franz Rosenzweig, con el título de El más antiguo sistema programático del idealismo alemán, y que en principio se atribuyó a Hölderlin, Schelling y Hegel, luego a discípulos de Fichte y finalmente al mismo Hegel. Este manifiesto expresa el deseo -de claro influjo romántico- de hallar un sistema de pensar que elimine la distinción entre sujeto y objeto, y entre yo y mundo, distinción que se vive como una contradicción. Johan Gottlieb Fichte es el primero en desarrollar un sistema, que recibe el nombre de «idealismo subjetivo», y que se inspira en una reinterpretación de Kant con claros influjos románticos. El yo trascendental de Kant se convierte en un «yo práctico», o productor, un sujeto activo, autodeterminado y absolutamente libre; de él surge, por desarrollo dialéctico, el no-yo, o el mundo. La filosofía de Schelling, que recibe el nombre de «idealismo objetivo», en referencia al sistema de Fichte, que le influye de forma notable, y el de filosofía de la identidad, por la profunda resonancia spinoziana, sostiene una identidad dada de antemano entre naturaleza y espíritu, entre lo subjetivo y lo objetivo; la realidad es razón, y a eso todo llama absoluto. 
 
Hegel adopta esta última perspectiva y da a lo absoluto el nombre de Idea sometida al devenir dialéctico de realizarse o exteriorizarse como naturaleza, y de nuevo como idea o razón, consciente de sí misma, o espíritu. El espíritu es lo que debe ser, esto es, reflexión y conocimiento de sí mismo y por ello, después de expresarse como espíritu subjetivo y espíritu objetivo llega a ser espíritu absoluto o total comprensión de todo en sí mismo, en forma de intuición, como arte, en forma de representación, como religión, en forma de concepto, como filosofía.
El idealismo del s. XIX se enfrenta al positivismo naciente, al que intenta superar. Desde Alemania, donde el giro que da Marx al idealismo de Hegel y a su dialéctica -aprovechando la identidad total entre idea y naturaleza- no permite su supervivencia, el idealismo se traslada a otros países. En Francia son idealistas O. Hamelin (1856-1907) y L. Brunschvicg; en Italia, B. Croce y G. Gentile; en Inglaterra, F.H. Bradley, B. Bosanquet y E.J. McTaggart (1866-1925). En España, el idealismo alemán llega de la mano de K. Ch. Friedrich Krause, convirtiéndose en el krausismo, mezcla de idealismo, panteísmo y misticismo, pero que tendrá el mérito de influir en la aparición, en 1876, de la «Institución Libre de Enseñanza», de Francisco Giner de los Ríos.
LA ILUSTRACIÓN
Fue una época histórica y un movimiento cultural e intelectual europeo –especialmente en Francia e Inglaterra–que se desarrolló desde fines del siglo XVII hasta el inicio de la Revolución francesa, aunque en algunos países se prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII es conocido, por este motivo, como el Siglo de las Luces. Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicism
La Ilustración (Lumières, en francés; Enlightenment, en inglés; Illuminismo, en italiano; Aufklärung, en alemán),2 en frase de uno de sus más importantes representantes, D'Alembert, «lo discutió, analizó y agitó todo, desde las ciencias profanas a los fundamentos de la revelación, desde la metafísica a las materias del gusto, desde la música hasta la moral, desde las disputas escolásticas de los teólogos hasta los objetos del comercio, desde los derechos de los príncipes a los de los pueblos, desde la ley natural hasta las leyes arbitrarias de las naciones, en una palabra, desde las cuestiones que más nos atañen a las que nos interesan más débilmente». Esto mismo nos indica que, más que el contenido mismo de sus doctrinas, lo original del movimiento fue la forma de pensamiento y valoración.
Según el teórico marxista Lucien Goldmann, la Ilustración puede ser definida como «una etapa histórica de la evolución global del pensamiento burgués». Como tal, insertaría su filiación doctrinal en el Renacimiento y, especialmente, en las racionalistas empiristas del s. XVII (de Descartes, a Locke, pasando por Bacon, Bayle, Galileo, Grotius, Hobbes, Leibniz, Newton, Spinoza, o los libertinos), y basa su posibilidad sociológica de desarrollo en las revoluciones políticas neerlandesa e inglesa, en el empuje de la burguesía y en las transformaciones económicas en gestación, apoyadas en una coyuntura en alza, que desembocarán en la revolución francesa
Según muchos historiadores, los límites de la Ilustración han alcanzado la mayor parte del siglo XVII, aunque otros prefieren llamar a esta época la Era de la Razón. Ambos períodos se encuentran en cualquier caso, unidos y emparentados, e incluso es igualmente aceptable hablar de ambos períodos como de uno solo. A lo largo del siglo XVI y siglo XVII , Europa se encontraba envuelta en guerras de religión. Cuando la situación política se estabilizó tras la Paz de Westfalia (acuerdo entre católicos y protestantes, 1648) y el final de la guerra civil en Inglaterra, existía un ambiente de agitación que tendía a centrar las nociones de fe y misticismo en las revelaciones "divinas", captadas de forma individual como la fuente principal de conocimiento y sabiduría (Iluminismo). En lugar de esto, la Era de la Razón trató entonces de establecer una filosofía basada en el axioma y el absolutismo como bases para el conocimiento y la estabilidad. Este objetivo de la Era de la Razón, que estaba construido sobre axiomas, alcanzó su madurez con la Ética de Baruch Spinoza, que exponía una visión panteísta del universo donde Dios y la Naturaleza eran uno. Esta idea se convirtió en el fundamento para la Ilustración, desde Newton hasta Thomas Jefferson.
La Ilustración estaba influida en muchos sentidos por las ideas de Blaise Pascal, Gottfried Leibniz, Galileo Galilei y otros filósofos del período anterior. El pensamiento europeo atravesaba por una ola de cambios, ejemplificados por la filosofía natural de Sir Isaac Newton, un matemático y físico brillante. Las ideas de Newton, que combinaban su habilidad de fusionar las pruebas axiomáticas con las observaciones físicas en sistemas coherentes de predicciones verificables, proporcionaron el sentido de la mayor parte de lo que sobrevendría en el siglo posterior tras la publicación de sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Pero Newton no estaba solo en su revolución sistemática pensadora, sino que era simplemente el más famoso y visible de sus ejemplos. Las ideas de leyes uniformes para los fenómenos naturales se reflejaron en una mayor sistematización de una variedad de estudios.
Si el período anterior fue la era del razonamiento sobre los principios básicos, la Ilustración se dedicó a buscar la mente de Dios mediante el estudio de la creación y por la deducción de las verdades básicas del mundo. Esta visión de algún modo puede haber llegado hasta nuestros días, en los que la creencia de los individuos en las verdades es más provisional, pero en aquel momento, la verdad era una noción poderosa, que contenía las nociones básicas sobre la fuente de la legitimidad de las cosas.
EL CRITICISMO
Es la doctrina epistemológica desarrollada por el filósofo Immanuel Kant, Del griego κρινω, kríno, "distinguir", "separar" o "dividir", que pretende establecer los límites del conocimiento cierto a través de una investigación sistemática de las condiciones de posibilidad del pensamiento. El criticismo comienza con una doble crítica al racionalismo y al empirismo, pues se considera que estos dos planteamientos han tenido en cuenta sólo un punto de vista de la realidad por lo que han tomado en cuenta el papel activo que deben desarrollar las personas en el acto de conocer. Kant desarrolló la filosofía crítica1 en respuesta a los cuestionamientos que la lectura del filósofo empirista David Hume le había provocado; previamente, en la que los filosofía llaman su etapa precrítica, Kant había enseñado la doctrina racionalista de Christian Wolff, un seguidor de Leibniz.

Criticismo influenciable

El problema que había que resolver era la necesidad de conciliar la evidencia de la existencia de leyes universales —expresadas, por ejemplo, en los principios de la matemática, que no parecen ser el resultado de una inducción contingente; es difícil sostener que existe algún caso en que el resultado de una operación como 5 + 7 no vaya a ser 12— con la doctrina de que todo el conocimiento proviene de la experiencia de los sentidos — que, por su propia naturaleza, no pueden conocer principios generales, sino sólo hechos y objetos individuales.

Juicios cuánticos y sintéticos

La formulación kantiana de este problema se corresponde con su distinción entre las afirmaciones o juicios analíticos —esto es, aquellos cuyo predicado está implícita o explícitamente contenido en el sujeto, como las tautologías del tipo "lo blanco es blanco", o las afirmaciones, como "todos los carnívoros son animales", en que la definición del sujeto ya presupone lo predicado; "carnívoro" es "animal que come carne"— y los sintéticos —aquellos en que se afirma algo no previamente contenido en la noción del sujeto, como "este papel es blanco" o "este animal está enfermo".
Los juicios analíticos pueden hacerse de manera universal, e independientemente de la experiencia; son, por lo tanto, a priori, pero no constituyen un aumento del conocimiento. Los juicios sintéticos aumentan el conocimiento, pero dependen de la experiencia de un hecho particular; parecen ser, por lo tanto, a posteriori, algo inadmisible, en la opinión de Kant, para la ciencia, que debe producir afirmaciones no contingentes. Kant define el problema de la ciencia como la fundamentación de los juicios sintéticos a priori, es decir, afirmaciones de validez universal que puedan realizarse independientemente de la enumeración de los hechos constatados.

Formas a priori

La solución kantiana afirma que, si bien nada hay en la inteligencia que no tenga origen en la experiencia de los sentidos, no todo el contenido del conocimiento se deriva de lo percibido sensorialmente. Lo conocido es el resultado de la aplicación de las facultades del intelecto al objeto del conocimiento; esto es, las características de aquello que se conoce provienen en parte del objeto conocido, pero también se derivan en parte de la estructura de la inteligencia que conoce, una doctrina conocida como idealismo subjetivo. Las propiedades del intelecto que permiten conocer son las que Kant llama formas a priori de la inteligencia; divididas en tres niveles (formas de la percepción, del entendimiento y de la razón), incluyen nociones como las de espacio tiempo, que no se extraen de la experiencia sino que constituyen su condición de posibilidad. El hecho de que sea imposible pensar un objeto sin colocarlo en el espacio no indica nada acerca de la naturaleza de los objetos, sino de la mente que los piensa.

Obras de Kant


Kant desarrolla la doctrina de la crítica en tres partes; la primera, la investigación de las formas a priori de la facultad intelectiva, corresponde a la Crítica de la Razón Pura (1781). Ésta se continúa con la investigación de los principios a priori de la moral en la Crítica de la Razón Práctica (1788), y el análisis de la interconexión entre el ámbito determinista de la naturaleza y el ámbito espontáneo de la causalidad espiritual en la Crítica del Juicio (1790).

martes, 18 de febrero de 2014

SOCIALES 9° RESUMEN Y ACTIVIDAD SEMANA 6

ACTIVIDAD INDIVIDUAL: RESUMIR EL TEMA EN LA LIBRETA.
ACTIVIDAD GRUPAL: ELABORAR CUATRO CRUCIGRAMAS CON CINCO VERTICALES Y CINCO HORIZONTALES CADA UNO.

RESUMEN

LA CRISIS DE 1926
La Gran depresión, también conocida como crisis del veintinueve, fue una crisis económica mundial que se prolongó durante la década de 1930, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad, y la que afectó a más países en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto puede llegar a disminuir la economía mundial. La llamada Gran Depresión se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de octubre de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo.
La depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres. La renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios y los precios cayeron, y el comercio internacional descendió entre un 50 y un 66%. El desempleo en los Estados Unidos aumentó al 25%, y en algunos países alcanzó el 33%.1 Ciudades de todo el mundo se vieron gravemente afectadas, especialmente las que dependían de la industria pesada, y la construcción se detuvo prácticamente en muchas áreas. La agricultura y las zonas rurales sufrieron la caída de los precios de las cosechas que alcanzó aproximadamente un 60%.2 3 4 Ante la caída de la demanda, las zonas dependientes de las industrias del sector primario, con pocas fuentes alternativas de empleo, fueron las más perjudicadas.5
Los países comenzaron a recuperarse progresivamente a mediados de la década de 1930, pero sus efectos negativos en muchos países duraron hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.6 La elección como presidente de Franklin Delano Roosevelt y el establecimiento del New Deal en 1932 marcó el inicio del final de la Gran Depresión en Estados Unidos. Sin embargo, en Alemania, la desaparición de la financiación exterior, a principios de la década de 1930, y el aumento de las dificultades económicas, propiciaron la aparición del nacional-socialismo y la llegada al poder de Adolf Hitler.

La crisis económica de 1929: causas y desarrollo.
Desde 1925 la economía americana había crecido de una forma continua, los beneficios de la bolsa eran enormes. Después de varios años de crecimiento espectacular sobreviene bruscamente una crisis en la bolsa de Nueva York, las acciones de las empresas caen en picado pues todo el mundo quiere vender para recuperar algo de lo que tenía invertido. La causa de todo esto es el crecimiento artificial de la bolsa que no se ajusta a la realidad económica y hace de la especulación una norma. Ese desajuste entre el estado real de la economía y el de la bolsa hace que ésta explote en 1929 reduciendo a la nada el valor de la acciones y produciéndose la quiebra de las empresas al no disponer de capitales, esto genera paro, inflación... De Estados Unidos la crisis pasa a Europa donde había invertido mucho capital norteamericano y que ante la crisis se retira de Europa, ésta, y sobre todo Alemania y Austria principalmente, al quedar descapitalizadas, son arrastradas a la crisis.
I. Las causas de la crisis.
 Sobre las causas de la crisis se han escrito ríos de tinta, las interpretaciones son muchas e incluso hoy no todos los estudiosos del tema están de acuerdo sobre las causas. Unos hablan de superproducción ante un mercado que no demanda más productos. Otros de subconsumo, es decir, que el desarrollo económico de la etapa anterior ha beneficiado a las clases altas, pero la inmensa mayoría de la población se ha empobrecido y así se ha reducido su capacidad adquisitiva. Algunos autores también han visto en la crisis algo consustancial con el carácter cíclico del sistema capitalista en el que se alternan etapas de crecimiento y crisis periódicas. Nosotros hemos distinguido dos causas determinantes que se combinan con factores secundarios para agrandar más la profundidad de la crisis.
1. El crecimiento artificial de la bolsa.
La mayoría de los autores se fijan en el comportamiento de la bolsa de Wall Street (bolsa de Nueva York) para explicar el fenómeno. La caída brusca de la bolsa es un eslabón más en la cadena y la importancia. La bolsa de Nueva Cork antes de la crisis. Tema 13. La crisis económica de 1929: causas y desarrollo.
 2 La económica de Estados Unidos (primer productor mundial, primer mercado mundial) hace que en la caída arrastre a muchos países y la crisis tenga unas dimensiones mundiales. Veamos lo que pasó. Desde 1925 la economía norteamericana había ido creciendo de una manera importante, se supera aquí la crisis de la posguerra, es la etapa de la “prosperity” y de los locos años veinte en los que reina el optimismo. Uno de los mejores negocios era invertir en bolsa ya que las ganancias estaban garantizadas. Invertir en bolsa hace que muchas empresas se descapitalicen, pero en contrapartida obtendrán créditos muy fáciles para su financiación. Los créditos que los bancos prestan crecen de una manera espectacular ya que se dan con mucha facilidad y así mucha gente solicita créditos para invertir en la bolsa(los bancos buscan más la especulación que la inversión), incluso los corredores de bolsa prestaban dinero a los inversores tomando como garantía los valores comprados, algo que en condiciones normales no es aconsejable. La bolsa fue creciendo así de una manera espectacular debido a la especulación de los inversores sin tener correspondencia con el desarrollo real de la economía, ese desajuste entre la bolsa y la economía tenía que estallar por algún lado. En el año 1928 se dieron los primeros síntomas de que la tendencia alcista de la bolsa podía cambiar: contracción de la industria de la construcción, quiebra de algunas empresas, retirada de algunos capitales invertidos en Europa cuando el gobierno de los EE.UU quiso limitar el crédito... en general no se hizo caso de estos primeros avisos. El jueves 24 de Octubre de 1929 se produce el desplome de la bolsa, es el inicio de la crisis. Es importante mencionar los siguientes aspectos:
a.    La crisis en Estados Unidos. La crisis de la bolsa será determinante. Desde septiembre de 1929 la tendencia alcista de la bolsa se estanca o inicia un descenso después de varios años de crecimiento ininterrumpido. Este descenso de la bolsa está determinado en parte por la bajada del precio del cobre y el acero. Son los primeros indicios de que algo iba mal, tras este aviso algunos venden, pero los especuladores siguen comprando.
b.    En la última semana de octubre se produce la explosión, el desplome de la bolsa. Desde el 21 se acumulaban las órdenes de venta, viendo que la cosa iba mal muchos quieren vender sus acciones para recuperar su dinero, como había más órdenes de venta que compradores el precio de las acciones baja. Esta tendencia a la baja se ve frenada por la compra de muchas acciones por la Banca Morgan.

c.    El 24 de octubre de 1929, llamado el jueves negro, se produce un desplome Evolución de las cotizaciones en la bolsa de N. York. Ahorradores intentando retirar su dinero de un banco.

SOCIALES 10° RESUMEN Y ACTIVIDAD SEMANA 5

ACTIVIDAD ACADÉMICA INDIVIDUAL
1. RESUMA EN SU LIBRETA LOS TEMAS.
2. RESPONDA LAS SIGUIENTES PREGUNTAS
¿Qué entiendes por movimiento obrero?
¿Qué es comunismo?
¿Qué es socialismo?
¿Qué es un Sindicato?
¿Crees que en Colombia se valora a la clase obrera?
¿Por qué se hacen luchas sindicales en Colombia?
¿Cómo son los derechos humanos en Colombia?


RESUMEN
MOVIMIENTO OBRERO EN COLOMBIA

La historia de la clase obrera en el mundo está llena de dolor y sangre y le ha significado todo un proceso de luchas y grandes esfuerzos el lograr conquistar la jornada de los tres ochos. Actualmente la socialdemocracia, enmascarada de mil  formas y colores, mella el filo a la lucha revolucionaria y pretende hacernos creer que la lucha de clases no es irreconciliable y que no corresponde a toda una historia de la humanidad de cuyo seno continua chorreando sangre, sangre de pueblo, sangre obrera. En 1799 la ley expedida por los explotadores y denominada “ley contra huelgas y las asociaciones de obreros”, amenazaba a estos, hasta con pena de muerte sus insubordinaciones; es en 1864 la llamada “primera internacional” y entre otros, Carlos Marx, quien jugando un papel relevante, instaura formalmente la lucha mundial por la jornada de trabajo de 8 horas, que posteriormente la “segunda Internacional”, aprueba el 1 de mayo como el día de los trabajadores y que se convierte en bandera para la clase trabajadora a lo largo y ancho del planeta.

El 1 de mayo de 1886 señalo el inicio de la consecución de uno de los derechos laborales más básicos para la clase trabajadora del mundo: Las ocho horas de trabajo. Por eso, los mártires de Chicago y el 1 de mayo simbolizan, desde 1886 en adelante, el sacrificio en la lucha de los trabajadores por sus derechos. En Colombia, el primero de mayo se celebra desde el año 1919, posterior a que se tratara de hacer en 1914 y lógicamente tiene unos antecedentes en la conformación e historia de la clase obrera colombiana. Recientemente la Unión Sindical Obrera USO, cumplió 90 años de fundada y de luchas, haciendo parte importantísima de las luchas del pueblo colombiano por el logro de mejoramiento de condiciones de vida, con una característica especial, que desde su nacimiento, practicó la alianza obrero campesina. Mientras en Colombia, se continua hablando de paz y de reformas, se hace necesario defender lo que aún no han arrebatado los señores del poder, de su codicia y de su afán por continuar acumulando riqueza, llevando a colocar la lucha por una verdadera justicia social, obrera, campesina y citadina, por mejores condiciones de trabajo, por salud, educación, por tierra, por soberanía alimentaria y por todas las reivindicaciones necesarias para que el hombre viva como merece, al centro.

El repaso desprevenido de las principales luchas laborales colombianas del presente siglo nos proporcionó un aserto que merece un comentario: prácticamente todos los momentos de viraje estuvieron acompañados de un cambio relevante en el curso de la política nacional y, a la vez, del empleo de la fuerza. Es lugar común decir que por la Costa Caribe penetraron los elementos de la transformación del país: los colonizadores del siglo XVI, las máquinas de "minear" del XVIII, las instalaciones completas de ingenios azucareros y plantas textiles de los siglos siguientes, y hasta los primeros educadores políticos de los trabajadores colombianos. Resulta sugestivo que el primer intento de acción obrera organizada se presentara también en la Costa y durante el único gobierno progresista habido antes de los liberales de los años treinta. La zona neurálgica del conflicto laboral en los tres primeros decenios del presente siglo estuvo localizada en el mismo escenario, con el río Magdalena como su eje. La primera oleada huelguística de pretensiones nacionales y el intento inicial de hacerse a una organización de cobertura nacional datan de fines del decenio de 1910, al término de una Guerra Mundial que arrojó sobre las costas americanas a decenas de activistas sindicales europeos. La década de 1920 está ocupada enteramente por la obsesión obrera de ganar autonomía política y conquistar una representación gremial de escala nacional. Tormentosas huelgas petroleras consiguen estremecer a la opinión pública y una efímera Confederación Obrera Nacional surge al calor de los escarceos socialistas, pero todos los esfuerzos terminan con la derrota final del movimiento bananero de 1928 y la desintegración del prestigio del régimen conservador al año siguiente, en la conocida jornada estudiantil del 8 de junio
Si el movimiento sindical colombiano había incubado en las miserias de la guerra de 1899 y su trágico epílogo, la separación de Panamá, la crisis mundial de 1929 cambió el panorama completamente. Los fusiles de Carlos Cortés Vargas en la Zona Bananera y la crisis económica extinguieron la espontaneidad y el mutualismo de las acciones obreras. Los mismos obreros, como tales, desaparecen de la escena y en su lugar las calles de las ciudades se llenan de desocupados y hambrientos. Fue una forma de expresión de la nueva vida urbana del país. No eran ya los labriegos de la guerra de los Mil Días que se habían arrancado el uniforme para no delatarse y andaban en los caminos en busca de un mendrugo de pan. Eran propiamente las gentes empobrecidas de las zonas urbanas, no pocas de las cuales habían nacido ahí mismo. Los liberales radicales y los socialistas de la época volvieron sus ojos a ellas, las acompañaron en las "marchas de hambre" de 1932, y solamente en la penetración de esas filas descompuestas encontraron de nuevo a los obreros.
Había terminado el proceso de germinación y desarrollo de las organizaciones sindicales, y de sus mismos protagonistas. El rápido ascenso de las fuerzas productivas nacionales era un hecho desde la década anterior, y las administraciones liberales se sintieron obligadas a identificarse con los nuevos vientos de la historia. En 1931 se expide la primera ley protectora de los sindicatos y, desde entonces y hasta 1948, cuando comienza en firme la Violencia, el crecimiento orgánico del mundo laboral y la institucionalización de sus luchas son fenómenos incontrovertibles. En 1936 se crea la primera confederación sindical estable, la CTC, que rápidamente gana influencia e impulsa todo un proyecto político amarrado al Estado y sobre todo al gobierno de Alfonso López Pumarejo. Liberales, socialistas y comunistas se suben a ese tren de la democracia, solitario en nuestra historia contemporánea, y pese a sus discrepancias obligan al empresariado, siempre de la mano de las leyes, a reconocer la existencia de los sindicatos. En 1944-1948, en medio de gran auge económico, se creó más de la mitad de los sindicatos que aparecieron desde principios de siglo, y en julio de 1947 se conocieron los resultados del primer censo sindical del país, promovido por mentalidades progresistas. Los asalariados ganaban un lugar en el pensamiento colombiano.
A mediados de los años cuarenta, al estímulo de la lucha contra el fascismo y la victoria final de los aliados en la Guerra Mundial el avance de las fuerzas del trabajo fue general en el mundo. Esto pudo alarmar a los sectores moderados del liberalismo y al mismo López, y una nueva coyuntura de fuerza apareció en el horizonte. La huelga general que los estibadores pretendieron sostener a fines de 1945 a lo largo del tramo navegable del río Magdalena fue ilegalizada y desbaratada para sentar un precedente: el de que la autoridad no proviene de las fuerzas sociales, por altivas que ellas aparezcan, sino de los aparatos que manejan el Estado. En realidad, el conflicto en el río estaba tan aislado socialmente como el de la Zona Bananera diecisiete años atrás. La mejor prueba de ello fue que su desbandada coincidió con la pérdida del poder por el partido liberal. En 1945 culminó el matrimonio de ese partido y el movimiento obrero y acabó la era del sindicalismo heroico.

Los doce años transcurridos entre la derrota de los navieros y la caída del gobierno de Rojas Pinilla son los peores que ha soportado el sindicalismo colombiano. En 1946 se quebrantó definitivamente el esfuerzo unitario que se había mantenido desde 1919, y nació la organización sindical más caracterizada y coherente que ha tenido el país: la UTC. Afincada en un tipo de sindicalismo que es tolerado por el capital, el de base o empresa, en su haber pudo mostrar realizaciones del régimen tales como el ISS, el Sena, Paz del Río, las cajas de compensación familiar y el ICBF. Sin embargo, el reino de la Violencia, más que sofocar a una CTC corroída por la manipulación partidista y proteger a una UTC levantada frente al nuevo proceso de industrialización, enseñó a los trabajadores su intolerancia y el recurso de la fuerza. Pese a todo, el grueso del sindicalismo escapó de la tutela de los partidos. Rojas fracasó en el empeño de crear una organización obrera obediente a su fórmula corporativista; la Iglesia --que sólo trabaja para su proyecto universal-— le sacó el cuerpo a la retorcida Confederación Nacional de Trabajadores y avanzó al lado de la UTC, y los mismos dirigentes sindicales rojistas terminaron por volver la espalda al dictador. En los años finales de la dictadura militar, organizaciones enteras de la CTC renacieron con la ayuda solidaria de líderes que momentáneamente habían sido ganados por la prédica de sabor peronista. Finalmente, a partir del ingreso de Tulio Cuevas a la presidencia de la UTC en 1963, se opera la transformación más significativa: los sindicatos proclaman su derecho a desarrollar una política autónoma, independiente de los partidos políticos. Por eso durante el Frente Nacional el sindicalismo se convirtió en un fenómeno incómodo al cual, sin embargo, era conveniente asignarle un lugar en la vida social.
La huelga que alrededor de quince mil azucareros del Valle del Cauca adelantaron en julio de 1959 marca el inicio de un nuevo ciclo de luchas obreras. Como en 1928 y en 1945, la huelga fue derrotada y su incidencia marcó el descenso de los conflictos laborales en ese departamento, hasta entonces a la cabeza de la resistencia popular al avance de las ideas antidemocráticas. Pero, a diferencia del pasado, el movimiento sindical no se detuvo. Simplemente se trasladó a otros escenarios. Se concentró en Antioquia, Cundinamarca y Santander, y penetró en las comarcas de la periferia donde el desarrollo económico y político tomaba renovado impulso: Guajira, Arauca, Meta, Casanare, Cauca, Nariño... Hacia 1974, cuando se inicia el desmonte del Frente Nacional, el sindicalismo parecía haber alcanzado su máximo desarrollo como mecanismo de lucha social. El viraje de 1974 es muy sugerente. Sumergido en la crisis mundial del petróleo, el país inicia la declinación persistente de su planta industrial en favor de las inversiones en el sector terciario de la economía. Es el único momento de cambio en que no aparece patente algún factor de fuerza externo, y sólo es dable observar el fortalecimiento impresionante del sindicalismo contestatario, ajeno a cualquier rasgo tradicional, y el ascenso sostenido del suceso huelguístico, que alcanzaría su máxima expresión en los años ochenta. Entre los años 60 y 70 el número de huelguistas aumenta apenas en 87%, pero en la década siguiente el volumen de los 60 se multiplica por ocho.

La década de los años ochenta conoció el cambio definitivo. La notoria desaparición de líderes de la manufactura, la construcción, la agricultura y la minería en los altos cargos confederales, con el consiguiente mayor peso comparativo de los empleados y los intelectuales de clase media, evidenció el distanciamiento del viejo sindicalismo gremialista. La concentración del poder en los sindicatos grandes y en las empresas y dependencias burocráticas del Estado distendió los amarres solidarios del movimiento entero. Jornadas de lucha como las de los azucareros, petroleros y cementeros de los años sesenta se volvieron impensables. En medio del fracaso de los intentos de crear sindicatos por rama económica, los asalariados de las empresas pequeñas y medianas no tuvieron ya quién defendiera sus intereses en el nivel nacional. La poderosa UTC, afectada por el fracaso de su proyecto de partido laborista y entregada a directores mediocres, acabó por enredarse en turbios negociados y se precipitó en una descomposición que a mediados de los ochenta la condujo a la muerte. Los sectores más lúcidos lograron sin embargo salvar del naufragio a la mayor parte del movimiento, y en un golpe de audacia erigieron en noviembre de 1986 la actual Central Unitaria de Trabajadores, la más representativa confederación laboral que ha tenido el país. La historia de la conquista de la organización nacional había recorrido una órbita completa desde sus pasos iniciales de 1919, pero el desastre final del mundo socialista y la irrupción rampante de la economía de mercado desarticularon las filas sindicales y colocaron una vez más al movimiento en situación de reflujo. En eso está hoy, buscando quizás una próxima coyuntura que no vaya acompañada de la fuerza y que permita la maduración de las nuevas tendencias que vienen abriéndose paso en la estrategia de los trabajadores, caracterizadas por el abandono de prácticas exclusivamente reivindicatorias y por el esfuerzo de fundir su lucha con la de las vastas capas de la población desposeída y los movimientos sociales contemporáneos: ecológicos, étnicos, culturales, de promoción de la vida y los derechos humanos.

EL PARTIDO COMUNISTA EN COLOMBIA
El Partido Comunista Colombiano es un partido político marxista leninista de Colombia, fundado el 17 de julio de 1930 como sección de la Internacional. Su inicial denominación fue Partido Comunista de Colombia, que cambió en 1979. El PCC es heredero de las luchas sociales que obreros y campesinos habían iniciado desde 1919 con la fundación del otrora Partido Socialista, y el posterior e inexistente en la actualidad Partido Socialista Revolucionario de María Cano, Tomás Uribe Márquez e Ignacio Torres Giraldo. El PCC se define como un partido obrero y campesino y de todo el pueblo colombiano, y se guía por el marxismo-leninismo y el pensamiento bolivariano y latinoamericanista. Durante su existencia ha sido uno de los más importantes actores de la izquierda colombiana, y actualmente hace parte de la Marcha Patriótica (movimiento político). El Partido Comunista de Colombia se fundó a partir de la convergencia de grupos intelectuales cercanos a la Revolución de Octubre y de la mayor parte de los militantes obreros del antiguo Partido Socialista Revolucionario de la década del 20. La falta de una línea unificada en el PSR (había un sector putchista y otro abiertamente liberal) llevó a que el ala más radical (donde figuraban los gremios de artesanos, las federaciones de obreros portuarios y del transporte, y las nacientes ligas agrarias e indígenas) aceptara las 21 condiciones de ingreso a la Internacional Comunista. El proceso de construcción del PCC se vio marcado por el paso de destacados obreros comunistas al Partido Liberal Colombiano, (incluyendo su primer secretario general, Guillermo Hernández Rodríguez). Para 1934 el PCC se presenta a elecciones presidenciales con Eutiquio Timoté como candidato. El triunfo del liberal progresista Alfonso López Pumarejo y de su programa de “Revolución en marcha” se ve acompañado del crecimiento de los ataques de sectores radicales del conservatismo a las reformas. El PCC orienta entonces la conformación de un "Frente Popular Antifascista" junto con los obreros liberales, agremiados todos en la joven Central de Trabajadores de Colombia, CTC.

EL PARTIDO SOCIALISTA EN COLOMBIA
El Partido Socialista Revolucionario (PSR) fue el primer partido político marxista estable de la historia de Colombia. Fue fundado en 1926 durante la realización del III Congreso Obrero, con amplia ascendencia en los obreros de la Confederación Obrera Nacional, así como en ligas campesinas, de inquilinos e indígenas. En 1927 se realizó su I Convención Nacional en La Dorada, siendo apresado por la policía toda su dirección nacional, que terminó sesionando en la cárcel de dicho municipio. Entre sus militantes ilustres estuvieron María Cano, Tomás Uribe Márquez, Ignacio Torres Giraldo, Gilberto Vieira White, y José Gonzalo Sánchez. El fracaso de la Huelga de las Bananeras en el Magdalena, en 1928, sumió al PSR en una honda crisis que conllevó a su división práctica. El 17 de julio de 1930, el pleno ampliado de su Comité Central lo renombra como Partido Comunista de Colombia, sección de la Internacional Comunista, iniciando una campaña de "bolchevización", de la que saldrán marginados de las filas partidarias María Cano y Tomás Uribe Márquez.

SINDICALISMO EN COLOMBIA

Artículo 39. Los trabajadores y empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones, sin intervención del Estado. Su reconocimiento jurídico se producirá con la simple inscripción del acta de constitución. La estructura interna y el funcionamiento de los sindicatos y organizaciones sociales y gremiales se sujetarán al orden legal y a los principios democráticos. La cancelación o la suspensión de la personería jurídica sólo procede por vía judicial. Se reconoce a los representantes sindicales el fuero y las demás garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión. No gozan del derecho de asociación sindical los miembros de la Fuerza Pública.
Constitución Política de Colombia
Es una política del Gobierno de Colombia promover y proteger los derechos laborales y la libertad de asociación. Los avances en Colombia en protección se pueden apreciar, en particular, en torno a cuatro grandes áreas: protección del derecho a la vida de sindicalistas, lucha contra la impunidad y garantías laborales. En este espacio podrá encontrar información sobre estos avances. El Director de la Unidad Nacional de Protección-UNP-, Andrés Villamizar, se reunió con el Director general de la Organización Internacional del Trabajo-OIT-, Guy Ryder, para presentar los avances del gobierno colombiano en materia de protección a sindicalistas. En el encuentro, Villamizar informó que a 31 de octubre de 2013, la Unidad Nacional de Protección cuenta con 639 sindicalistas protegidos, al tiempo que realizó 565 estudios de nivel de riesgo a Líderes y Activistas Sindicales (1 Extremo 202 extraordinarios, 296 ordinarios, 66 devoluciones).
"Desde la creación de la UNP a la fecha se han implementado 61 esquemas duros de protección a la población sindical. (Vehículo corriente o blindado y escoltas). Además contamos con un programa de protección colectiva a grupos sindicales, para garantizar el derecho a la vida de la población en riesgo", afirmó el funcionario colombiano. En materia presupuestal, indicó que para el fortalecimiento de este programa, se destinaron aproximadamente 47 millones de dólares, de los cuales se han ejecutado a 31 de octubre 29 millones de dólares. Durante la reunión con la OIT, Villamizar destacó el compromiso del Ministerio del Interior y de la Unidad Nacional de Protección con la seguridad de los líderes sindicales. "Es prioridad para la UNP garantizar la protección de todos los líderes y lideresas sindicales, ya que su labor contribuye a la lucha por los Derechos Humanos", señaló el funcionario. Así mismo destacó los buenos resultados obtenidos mediante el trabajo desarrollado con las Centrales Sindicales (CUT CGT y CTC) y la Oficina de la OIT para los países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) a través de la Coordinación Nacional de Fortalecimiento Interinstitucional. Proyecto Derechos Humanos - Protección contra la violencia sindical.
"Esto nos ha permitido realizar cuatro eventos piloto en las ciudades de Medellín, (10 septiembre) Cali (4 octubre), Barranquilla (1 Noviembre) y Riohacha (pendiente), donde se han realizado talleres dirigidos a Sindicalistas, explicando los pasos a seguir en la ruta de protección, las diferentes instancias responsables en el proceso. Además de la elaboración de una cartilla donde se explica la ruta de protección especialmente dirigida a los sindicalistas", explicó Villamizar. El director de la UNP señaló que también se creó la estrategia de Gestión del Servicio, que cuenta con un grupo de asesores para cada una de las poblaciones objeto del programa de protección entre ellas, la población sindical que se encarga de atender y hacer seguimiento a los casos.